¿Quiénes corren mayor riesgo?
Varios factores aumentan la probabilidad de desarrollar enfermedad arterial periférica (EAP), entre ellos:
- De fumar
- Diabetes
- Hipertensión
- colesterol alto
- Obesidad
- enfermedad renal crónica
- Edad avanzada
- Antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular
Gestionar estos factores de riesgo desempeña un papel importante en la prevención.
1. Dolor en las piernas que empeora por la noche.
Un síntoma que a veces se asocia con la enfermedad arterial periférica avanzada es el dolor en reposo .
A diferencia del dolor muscular después del ejercicio, este dolor puede:
- Desarrollarse mientras se está acostado en la cama
- Despiértate del sueño
- Mejora cuando te sientas o dejas que las piernas cuelguen por el borde de la cama.
Esto ocurre porque la gravedad puede mejorar temporalmente el flujo sanguíneo hacia los pies.
El dolor nocturno persistente en las piernas requiere una evaluación médica inmediata.
2. Pies o dedos fríos
Si sientes que uno o ambos pies están constantemente más fríos que el resto del cuerpo, sobre todo sin haber estado expuesto a temperaturas frías, puede ser un indicio de una circulación sanguínea reducida.
La mala circulación sanguínea puede provocar que los pies:
- Siento un frío inusual
- Permanecer frío incluso en interiores.
- Recupérate lentamente después de calentar.
Los pies fríos por sí solos no son suficientes para diagnosticar la enfermedad arterial periférica (EAP) , ya que los trastornos tiroideos, las afecciones nerviosas y otros problemas circulatorios pueden producir síntomas similares.
3. Entumecimiento u hormigueo
La disminución del flujo sanguíneo puede contribuir ocasionalmente a:
- Estremecimiento
- Entumecimiento
- Sensación de ardor
Sin embargo, estos síntomas suelen ser causados por afecciones como:
- Neuropatía periférica
- Diabetes
- Deficiencias vitamínicas
- Compresión nerviosa
El entumecimiento persistente siempre debe ser evaluado por un profesional de la salud.
4. Heridas en los pies que cicatrizan lentamente
Una buena circulación es esencial para la cicatrización de las heridas.
Si el flujo sanguíneo se reduce significativamente, incluso pequeños cortes o ampollas pueden:
- Sana lentamente
- Infectarse
- Se convierten en úlceras
Las personas con diabetes son especialmente vulnerables porque tanto la mala circulación como el daño nervioso pueden presentarse simultáneamente.
Revisarse los pies con regularidad es especialmente importante si se padece diabetes o alguna enfermedad vascular conocida.
5. Cambios en el color de la piel
La disminución de la circulación sanguínea puede provocar, en ocasiones, cambios en el aspecto de la piel.
Los posibles cambios incluyen:
- Piel pálida
- decoloración azulada
- Piel brillante
- Decoloración más oscura en casos avanzados
Estos cambios deben ser evaluados por un profesional de la salud, especialmente si son nuevos o persistentes.

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