Los síntomas comunes incluyen hinchazón visible alrededor del tobillo, el pie o la parte inferior de la pierna, enrojecimiento o calor, dolor o rigidez al moverse, sensación de tirantez en la piel, limitación de la movilidad articular, debilidad o incluso un crujido inusual al mover el tobillo. Estos síntomas pueden aparecer de forma individual o conjunta, lo que ayuda a los médicos a identificar la causa subyacente.
Una de las causas más comunes es una lesión. Un esguince de tobillo, una lesión de ligamentos, un hematoma o incluso una fractura pueden provocar una hinchazón rápida, a menudo acompañada de dolor y sensibilidad. En estos casos, la hinchazón forma parte del proceso natural de curación del cuerpo y suele mejorar con el tratamiento adecuado y el reposo.
La hinchazón también puede aparecer después de una cirugía o ciertos procedimientos médicos. Durante la recuperación, el cuerpo envía líquido adicional a los tejidos lesionados para favorecer la cicatrización. Si bien este tipo de hinchazón suele ser temporal, si persiste o empeora, siempre debe consultar con un profesional de la salud.
Las enfermedades crónicas son otra posibilidad importante. Las cardiopatías, las enfermedades renales, los trastornos hepáticos, la insuficiencia venosa crónica y los problemas del sistema linfático pueden provocar la acumulación de líquido en las piernas. Dado que estas afecciones afectan la circulación sanguínea y la eliminación del exceso de líquido, la hinchazón puede hacerse más notoria al final del día o después de estar de pie durante mucho tiempo.
Algunos medicamentos también pueden contribuir a la hinchazón de tobillos y pies. Los medicamentos para la presión arterial, los esteroides, los antiinflamatorios, la terapia hormonal y algunos medicamentos para la diabetes pueden causar retención de líquidos como efecto secundario. Si la hinchazón comienza poco después de iniciar un nuevo medicamento, consulte a su médico antes de realizar cualquier cambio.
Tampoco se deben pasar por alto los factores relacionados con el estilo de vida. Permanecer sentado o de pie en la misma posición durante largos periodos, el consumo excesivo de sal, la obesidad, el embarazo y el calor pueden provocar hinchazón temporal. Afortunadamente, estos casos suelen mejorar elevando las piernas, manteniéndose físicamente activo, reduciendo la ingesta de sodio, usando medias de compresión cuando sea necesario y manteniéndose bien hidratado.
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