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Afortunadamente, algunos hábitos sencillos pueden ayudar a prevenir los calambres nocturnos en las piernas. Estirar suavemente antes de acostarse es uno de los métodos más efectivos. Estirar los músculos de la pantorrilla y los isquiotibiales durante varios minutos cada noche puede reducir significativamente los episodios en muchas personas. Beber suficiente agua durante el día y llevar una dieta equilibrada rica en potasio, magnesio y calcio también contribuye a una función muscular saludable.
La actividad física regular es beneficiosa, pero es igualmente importante evitar aumentos repentinos en la intensidad del ejercicio. Calentar antes de entrenar y estirar después ayuda a preparar los músculos para la actividad y a reducir la tensión.
Si se produce un calambre, estirar suavemente el músculo afectado suele aliviarlo. Masajear la zona, caminar despacio por la habitación o aplicar una toalla caliente o una almohadilla térmica también puede ayudar a relajar el músculo. Algunas personas encuentran que pararse con el pie afectado apoyado en el suelo e inclinarse hacia adelante ayuda a aliviar rápidamente los calambres en la pantorrilla.
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