Por qué ducharse a diario después de los 65 años puede ser más perjudicial que beneficioso

Mayor riesgo de caídas y fatiga.

Ducharse no es solo una cuestión de higiene; también es una actividad física. Para los adultos mayores, entrar y salir de una ducha resbaladiza, permanecer de pie durante largos periodos y lidiar con agua caliente puede aumentar el riesgo de mareos, fatiga y caídas.

Las caídas son una de las principales causas de lesiones entre las personas mayores. Las duchas diarias multiplican este riesgo innecesariamente, sobre todo para quienes tienen problemas de equilibrio, artritis, hipotensión o disminución de la fuerza muscular.

Estar limpio no significa bañarse a diario.

He aquí una verdad importante: mantenerse limpio no requiere ducharse todos los días.

La mayoría de los dermatólogos y geriatras coinciden en que, para los adultos mayores de 65 años, ducharse dos o tres veces por semana suele ser suficiente, a menos que haya sudoración excesiva, incontinencia o alguna afección médica que requiera un lavado más frecuente.

En los días en que no te duchas, a menudo basta con prácticas de higiene sencillas:

  • Lavarse la cara, las manos, las axilas y la ingle.
  • Cambiarse de ropa con regularidad
  • Utilizar una toallita húmeda y tibia para una limpieza específica.

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