3. El método de cocción marca la diferencia.
La forma en que se preparan las batatas puede influir tanto en el sabor como en el valor nutricional.
Entre los métodos de preparación más saludables se incluyen:
- Vapor
- Hirviendo
- Hornada
- Asar con un mínimo de aceite.
Freír las batatas en abundante aceite añade calorías y grasas adicionales, lo que puede reducir algunos de sus beneficios generales para la salud.
4. Pueden afectar el nivel de azúcar en la sangre.
Aunque las batatas generalmente tienen un índice glucémico más bajo que las patatas blancas comunes, aún contienen carbohidratos que elevan los niveles de azúcar en la sangre.
Las personas con diabetes o que controlan sus niveles de glucosa en sangre deben prestar atención al tamaño de las porciones y combinar las batatas con proteínas, grasas saludables o alimentos ricos en fibra para ayudar a ralentizar la digestión.
5. Son ricos en potentes antioxidantes.
Las batatas contienen antioxidantes como el betacaroteno, las antocianinas (especialmente las variedades moradas) y la vitamina C.
Estos compuestos ayudan a proteger las células del estrés oxidativo y favorecen la salud en general.
Las batatas de diferentes colores aportan distintos tipos de compuestos vegetales beneficiosos, por lo que la variedad es una buena opción.
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