¿Tienes pequeños bultos en el cuello? No ignores los cambios persistentes.

Pueden desarrollarse en zonas donde la piel roza repetidamente con otra piel, con la ropa o con joyas.

¿Cuándo debes prestar atención?

Un acrocordón típico es blando y relativamente estable.

Si un bulto cambia de color repentinamente, se vuelve doloroso, sangra repetidamente o crece rápidamente, debe hacerse examinar en lugar de asumir que se trata simplemente de una verruga.

No intentes cortarlo tú mismo. Si lo haces, podrías sufrir sangrado, infección o cicatrices.

2. Ganglios linfáticos agrandados

El cuello contiene numerosos ganglios linfáticos que forman parte del sistema inmunitario.

Cuando el cuerpo combate una infección, los ganglios linfáticos pueden inflamarse temporalmente.

Los desencadenantes comunes incluyen:

  • Resfriados
  • Dolor de garganta
  • infecciones de oído
  • infecciones dentales
  • Amigdalitis
  • infecciones de la piel

Un ganglio linfático inflamado puede sentirse como un pequeño bulto debajo de la piel, en lugar de una protuberancia en la superficie.

También puede resultar algo sensible al tacto, especialmente durante una infección.

En muchos casos, los ganglios linfáticos vuelven gradualmente a su tamaño normal a medida que mejora la enfermedad subyacente.

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