Algunos medicamentos también pueden contribuir, como los esteroides anabólicos o tratamientos como el minoxidil. Estos pueden estimular el crecimiento del vello como efecto secundario.
En raras ocasiones, pueden presentarse afecciones más graves como el síndrome de Cushing o trastornos suprarrenales. Estas suelen ir acompañadas de otros síntomas perceptibles.
Es recomendable consultar con un profesional de la salud si el crecimiento del vello es repentino, rápido o si se acompaña de cambios como ausencia de menstruación, acné o cambios en la voz. En muchos casos es manejable, pero vale la pena consultar con un médico si algo no parece estar bien.
